Primer día de vacaciones

Volvemos a vernos. Verano.
Volvemos a sentirnos.
Volvemos a sentir el calor que desprenden nuestras manos.
Volvemos a mirarnos a los ojos, a reírnos por cualquier tontería.
Volvemos a las historias que compartimos, te acuerdas... ¿verdad?.

Recuerdo tus ojos, me acuerdo de lo bien que me sentía al reírme con ellos.
Recuerdo las risas, como era mirar tus labios mientras sonreías, y desear tocarlos.
Recuerdo la sensación tan satisfactoria que me inundaba al rozar tu mano, un gesto ingenuo, totalmente e inevitablemente calculado, todo por sentir tu pulso junto al mío.

Recuerdo como eran tus abrazos, tan escasos como inesperados. Esa sensación, como encontrar lluvia en el desierto. Deseaba más, siempre más, aún los deseo, los añoro y los espero.

Volvemos a vernos. Volvemos a mirarnos, a tocarnos.
El abismo es tan grande, tanta es la distancia que nos separa. Todo parece igual para ser diferente. No las vemos, sin embargo, ahí están las pequeñas diferencias que ahora nos distancian.
Queremos ser lo que éramos antes, lo ansiamos. Lo deseo. Desearía que para ti fuese igual.
Todo es tan difuso, tan subjetivo, mi futuro es extraño, negro, irregular.
Te veo igual, te siento diferente.

Quiero que vuelvas, aunque sea imposible. Quiero sentirte como hace tanto que no te siento.
Cerca. A mi lado. A la distancia de mis dedos.
Igual que siempre, más diferente que nunca.

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