Un nosotros sin ti. Carta 6

Dos días seguidos subiendo entrada. Echaba esto de menos. Pensaba que hacía tiempo que había cerrado un capítulo importante, para siempre, nunca sabemos lo que nos vamos a encontrar en el camino. Espero que dejarme ir sea una opción, que pueda olvidar el daño, volver a lo que era, ser mejor, seguir siempre hacia delante.
Gracias por leer. Espero vuestros comentarios. 




***



Te olvidé hace casi dos años. 
Es extraño lo lento que pasa el tiempo cuando se trata de ti. Es extraño que después de tanto tiempo sin verte, te sienta más cerca que nunca. Es volver a ver tu mirada, tu risa, y caer en la red que siempre me tiendes, en la que siempre caigo. En la que me quiero quedar. 

Había dejado de escribirte. Me lo prometí, me prometí que si volvía a ver tu nombre en mi bandeja de mensajes sería porque tu quisieras, porque tu mandarías el primer mensaje. Me equivoqué. 
Vi tu sonrisa, rocé tu cuerpo, me volví a enamorar de ti. 

En las películas cuando alguien va a morir, su vida pasa ante sus ojos, su nacimiento, la primera sonrisa de su madre, su primer beso, su boda, sus hijos... y aquí estoy yo, vacía por dentro, el espectro de algo que un día fue vida, y veo pasar nuestra historia ante mi, como si de mi vida entera se tratara, y puede que sea así. 
La primera vez que nos vimos, la primera sonrisa en la playa. 
La primera vez que nos abrimos al otro, los mensajes que nos enviamos, los aquí puedo estar yo, contigo, a tu lado. 
La primera vez que nos dimos la mano. 
Nuestro primer beso, torpe, sincero, escondido en un cajón. 
La primera vez que no nos hablamos. 
Tu espalda en aquella estación de tren en la que no te diste la vuelta. 
La primera vez que me hablaste, arrepentido. 
Todas nuestras primeras veces, y las últimas. La última vez que nos vimos y nos gritamos verdades a la cara, la última vez que nos dijimos adiós sabiendo que no era verdad. La última vez que nos vimos y que no nos dijimos nada. 

Siento que debo decirte ahora tanto, siento que no quieres escuchar nada. 
Porque hablamos, durante toda la noche, durante toda una madrugada, y siento que no pude decirte todo lo que tenía que decir, siento que debía decir más, debía hacerlo por mí, debía abrir la caja que tanto tiempo tenía guardada, abrirla, dejar que todo saliera. Sin embargo, me guardé mucho, no dije nada, todo por ti, siempre es por ti. Por no hacerte daño, para protegerte, para no hacerte el daño que durante dos años me he estado haciendo a mí misma. 

Supongo que me lo merezco, antepongo tu felicidad a la mía, mea culpa. Otro verano más, escribiéndote una carta, una carta que nunca leerás. Cartas a ninguna parte. 
Quédate donde estás. 
Te pedí que no me mintieses, que no mintieras, y la primera que lo hizo, por omisión, fui yo. Mea culpa. 

Volvería atrás, con tal de poder hacer las cosas como merezco que sucedan. Contar mi verdad, dejarla ir, liberarla. Dejarla marchar. Como en aquel septiembre te dejé marchar a ti. 

Déjame volver atrás, pregúntame de verdad. Pregúntame qué pienso, qué es lo que siempre quiero decir, pero no puedo. Déjame ser libre. 

Libérame. 
Solo tú puedes hacerlo. Solo tú puedes ayudarme en esto. 
Libérame. 
Dame la fuerza que antes me dabas, regálame las alas y déjame volar. Déjame ser libre, descargar el peso, descarga lo que tan dentro me atormenta. 

Solo tú puedes hacerlo. ¿me lo permitirás?

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